Familias al borde de un ataque de nervios

«Estoy desbordada. No doy abasto. Estoy defraudando a mis hijos. No puedo más…».

¿Quién no ha oído o dicho alguna vez algo parecido? Recientemente, a la salida del colegio, una madre se lo decía a otra. Me dio pena porque se notaba que lo estaba pasando mal. Estaba realmente agobiada. Continuar leyendo «Familias al borde de un ataque de nervios»

Ni un pelo de tonto en la cancha del independentismo


Érase una vez un club de tenis con múltiples canchas para el uso y disfrute de sus socios. Un grupo de ellos solía frecuentar una de las canchas mejor equipadas situada en un promontorio no muy elevado al norte del club. Su lejanía propició que los jugadores habituales forjaran ciertos lazos de amistad. De vez en cuando se echaban unas risas porque había un factor común entre ellos: lucían pobladas melenas. El azar así lo había querido y hasta les permitía reconocerse de lejos. No es que fuera algo muy importante pero poco a poco se convirtió en un signo de reconocimiento. Continuar leyendo «Ni un pelo de tonto en la cancha del independentismo»

Paisaje de tonto con niño

La indignación moral es la estrategia tipo de los idiotas para dotarse de dignidad moral.

Marshall McLuhan.

Esta frase del genio y erudito canadiense debería estar grabada a punzón en las mesas de las redacciones de periódicos y medios de comunicación audiovisuales, pero mucho me temo que la lectura y análisis de la obra de McLuhan haya dejado de ser obligatoria en las facultades españolas de ciencias de la información, a tenor de lo que estamos leyendo y escuchando estos días tras el intento de golpe de Estado en Cataluña. Continuar leyendo «Paisaje de tonto con niño»

De Giges y Gollum

Cuando los dioses eran niños y los hombres eran hombres nacieron las leyendas esenciales. Una de aquellas historias recoge las andanzas de Giges.

Por entonces los hombres estaban habituados al misterio. Por eso, cuando una tormenta fue seguida por un terremoto que dejó al descubierto un abismo, el pastor Giges simplemente miró dentro. Y encontró un anillo de oro. Junto a otras maravillas que detalla el texto de Platón. El anillo vuelve invisible a su portador. Y Giges puede obrar (bien o mal) sin tener que responder de sus actos. Continuar leyendo «De Giges y Gollum»