La autoridad perdida

Cuando Montesquieu, hace varios siglos, propuso uno de los principios esenciales en los que se basan nuestros sistemas democráticos actuales, como es la separación de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial del Estado, tenía un problema muy diferente al actual. En aquella época el poder ejecutivo, detentado por monarcas absolutos, invadía las competencias de los otros dos. Pero en la época actual el problema es el contrario, legislar e impartir justicia resulta sencillo, puesto que con escribirlo en un papel es suficiente.

Ahora lo que resulta realmente complicado es que la autoridad se ejerza. Los ejemplos son numerosos, uno de ellos es Cataluña, donde el Gobierno ha sido finalmente arrastrado a aplicar el artículo 155 de la Constitución a regañadientes y casi pidiendo perdón por ello, además de la impunidad con la que ha contado el Gobierno catalán los últimos años para incumplir sistemáticamente las leyes de todo tipo sin que ningún poder del Estado actuara. Otro ejemplo del problema es el tema de la llegada del AVE a Murcia, donde una turba minoritaria es capaz de paralizar unas obras de vital importancia para Murcia y obligar a sentarse a dialogar al Gobierno, so pena de ser calificado de autoritario y poco dialogante, palabras que en la jerga progresista son el mayor pecado que se pueda cometer. La lista de casos sería interminable. Continuar leyendo «La autoridad perdida»