Mujeres ante el feminismo

Si de verdad las mujeres necesitáramos un día tendría que ser el día en el que nos uniéramos para rendir homenaje y felicitar a nuestras abuelas, a nuestras madres, a nuestras hijas, a nuestras amigas, a todas ya cada una de las mujeres con las que hemos coincidido y que han pasado a formar parte de nuestras vidas. A todas y a cada una de las mujeres de todos los tiempos y que desde su lugar, según sus circunstancias, con su trabajo, con su esfuerzo, con su entrega, han hecho avanzar esta sociedad. Nadie puede negar que los logros conseguidos en los últimos años son impresionantes.

Y no queremos celebrar el día de la mujer contra el hombre. Ni contra nadie. Entiendo que celebrar es unir, es alegría. No odio. Celebrar el odio no me parece femenino. Ni humano. Me parece un horror.

Que no cuenten conmigo para un día de la mujer entendido como día del odio hacia el sexo masculino. El día de la mujer no puede ser de lucha de los hombres contra las mujeres ni de las mujeres contra los hombres por el simple hecho de ser hombres. Basta ya de criminalizar. No en mi nombre.

La condición de maltratador y asesino no es inherente al hombre. Hay hombres maltratadores, indudablemente. Pero también hay mujeres maltratadoras. Y hay hombres asesinos (y asesinos de mujeres). Al igual que hay mujeres asesinas (y asesinas de mujeres). Pero mi padre, mi hermano, mi marido, mis hijos, mis amigos, no son de ese tipo de hombres. Ningún hombre es maltratador ni asesino por el hecho de ser hombre. Ningún hombre ni ninguna mujer debe ser condenado sin delito ni juicio. Entre otras cosas porque la presunción de inocencia de las personas (hombres o mujeres, qué más da) es un pilar fundamental del Estado de derecho.

El actual feminismo se ha convertido en un movimiento puramente ideológico, alejado de la realidad de los ciudadanos, de los problemas reales de las mujeres, de esas mujeres que tienen que sacar adelante a sus hijos, que tienen dificultades por el hecho de ser madres, de esas mujeres que cuidan a sus enfermos, de esas mujeres empresarias o autónomas, ¿dónde están esos recursos para defender la vida, maternidad, la familia, para la conciliación?

Que la igualdad no está en que se obligue a las empresas a contratar el mismo número de mujeres que de hombres, que no queremos que se nos regale nada, que tenemos capacidad suficiente para conseguir puestos de responsabilidad. Esto no es igualdad, es considerar a la mujer menos capaz.

La mayoría de las mujeres somos libres hace ya años. Ahora viene este feminismo ideologizado a generar odio y decir que va a conseguir nuestra liberación. Llegan tarde. No necesitamos ni queremos esa ideología radical, violenta, manipuladora y soez.

Para defendernos, crean un ministerio que nos cuesta quinientos millones de euros al año. De hecho, no defiende a quienes lo necesitarían: no protege a las mujeres maltratadas ni a los niños. Hay más paro femenino y más desigualdad que nunca. Y la violencia de género aumentando.

No hace lo que dice: no nos defiende. Sólo conquista las instituciones para colocar su ejército de ninis ideologizadas. ¿Qué hacen estas feministas desde las instituciones? Hay mujeres que sí necesitan defensa y protección. ¿Han defendido y protegido a las menores violadas bajo su tutela? Ellas sí les necesitaban.

Queremos ser libres para poder pensar, para poder sentir como queramos y no como la izquierda de este país quiere que pensemos y sintamos.

A mí no me representan. No hablen en mi nombre. No me siento víctima de nada ni de nadie. Dejen de manipular a los adolescentes, a nuestras hijas, haciéndoles sentir víctimas porque no nacen víctimas ni oprimidas. Enseñémosles a salir adelante con su esfuerzo, con su trabajo, con el ejemplo de cientos de mujeres que les han precedido.

Queremos todo eso. De la mano de los hombres en los que confiamos, a los que queremos y nos quieren. Ese feminismo no es que no represente a las mujeres, es que es un obstáculo. Un peligro.

Publicado en La Verdad de Murcia (26/3/2021)

Isabel Llaneras

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