El talento está de moda

¿Quiere ser un modista talentoso? Empiece por aprender a enhebrar la aguja. Palabra de Caprile.

El pasado domingo conseguí madrugar y pasarme por el Murcia Shops Forum. En parte atraída por la curiosidad de saber qué se cuece en relación con la tecnología y el pequeño comercio, y en parte para disfrutar de orgullo puente-tocinero al escuchar en la mesa redonda la intervención del CIO de Liwe Española.

Me quedé dándole vueltas a la frase de Ana Martínez, Consejera de Empresa, Industria y Portavocía, «tenemos un problema: LA FUGA DE TALENTO.» Esta palabra está de moda en todos los discursos, TALENTO. Hablamos de la necesidad del talento, que si hay que atraerlo, que si hay que apoyarlo… En muchas ocasiones asociándolo al talento artístico, que si la música, el cine, el diseño, etc. Esta palabra debe trascender todas las áreas del conocimiento humano y calar en la sociedad. Para que a estos discursos se añadan propuestas, actuaciones que sirvan de apoyo real, que ayuden a potenciar el talento de nuestra región y sirva de palanca para el despegue socioeconómico. ¿Cómo evitar la fuga de talento? ¿Cómo retener el talento? ¿Y si empezamos cultivándolo desde la tierna infancia?

Durante la jornada tuve la oportunidad de escuchar a pequeños comerciantes autónomos. La realidad que pintan es preocupante. Los gigantes online están barriendo y la solución para competir no está en montar una tienda online y listo sino que hay que ser mucho más imaginativo ofreciendo un producto o un servicio único y lograr que visitar la tienda física sea todo un placer para el cliente.

Escuchar a Lorenzo Caprile fue toda una revelación. No le conocía demasiado y esperaba escuchar una intervención totalmente distinta. Comenzó amenazando con que no iba a ser políticamente correcto y lo cumplió con creces. Fue curioso ver el entusiasmo de una profesora a la que acompañaban sus alumnos de no sé qué ciclo formativo relacionado con la moda y confección. Lo impactante fue la respuesta de Lorenzo a la pregunta sobre qué les podía decir o qué recomendación les podía dar a sus alumnos. La respuesta fue rotunda: que cambiasen de sector, que eran jóvenes y estaban a tiempo. Que el mundo de la moda es muy complicado y le puso otros muchos adjetivos que no repito aquí. Ese momento negativo se salvó con la pregunta de uno de los alumnos, que preguntó a Lorenzo sobre los requisitos que tenía que tener una persona que pudiera acceder por primera vez en prácticas a su taller. La respuesta fue simple «que supiera coser con un nivel alto». Y que no necesitaban aprender metodologías modernas sobre design thinking-pinking ni similares. Que tenían que ser muy buenos en algo tan difícil, o fácil, como es coser. Que necesitaban saber coger una «pxxxx» aguja. Esto me recordó a Rosario Marín, la Tesorera de EEUU que hace unos meses sugería en una ponencia en Murcia que «hay que hacer las cosas fáciles muy bien; si no haces bien algo sencillo, ¿cómo podrás hacer lo difícil?»

Lorenzo dice que el sector de la moda es complicado. Los autónomos de pequeñas, medianas y grandes tiendas dicen que sobrevivir está chungo. La pregunta vuelve a mi cabeza como un disco rayado: ¿Estamos preparando a las próximas generaciones adecuadamente para que puedan vivir por lo menos igual que vivimos nosotros?

¿Qué recomendar al resto de jóvenes? En nuestra región tenemos más de 288.000 estudiantes entre los 3 y los 17 años. Aplicando la estadística, según los expertos que saben de identificación, más del cinco por cierto de la población tiene altas capacidades. La cuestión es que, estadísticamente, en esta población existe por lo menos un cinco por ciento de individuos con algún tipo de talento (uno o múltiples). Mientras escucho a Lorenzo me imagino a los más de dos mil novecientos (2.965) niños que están en infantil, que ya saben leer, algunos porque han aprendido solos, y están en la clase silabeando o haciendo palotes porque es lo que toca. También a los de Primaria, que solo en Murcia tenemos más de cinco mil cuatrocientos niños y niñas que aprenden a toda pastilla y están deseando saber más del universo, de las «mates» o del porqué de su propia existencia. ¿Y cuántos habrá en Secundaria dentro de ese cinco por ciento? Algunos hartos de escuchar en clase algo que ya vieron en años anteriores debido al adelgazamiento del currículo con la intención de reducir, sin éxito, el fracaso escolar. Me pregunto qué les diría Caprile a estos más de doce mil niños (12.986) con algún don especial… Probablemente que simulen ser poco espabilados, que se camuflen entre la masa así podrán esquivar las collejas y las envidias del resto.

Publicado en La Opinión de Murcia el 25 de octubre de 2019

Peligros Nicolás

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