Las 5 fases

La psiquiatra Kübler-Ross explicaba que ante la noticia de una enfermedad terminal atravesamos cinco fases: negación de la realidad, cólera o ira, negociación buscando alguna esperanza, depresión y, finalmente, aceptación. Slavoj Žižek, autor del ensayo Pandemia, apunta que las sociedades occidentales estamos atravesando esas etapas ante la Covid-19. Razón no le falta, pero su aplicación resulta interesadamente incompleta. A nivel personal, el individuo puede controlar del relato sobre lo que afronta y esto conduce proceso por las fases. En cambio, a nivel social, el poder persigue ese control para dictar el relato que marca en qué fase debemos encontrarnos todos.

Aunque esté mal visto por retar las imposturas y las inconsistencias, hagamos memoria pandémica. Negación: «Esto no está ocurriendo». Apenas tendríamos contagios, decían. Recordemos la negación sistemática e institucional. Incluso medios plegados al poder diseminaban el relato gubernamental tildando de alarmista al no correligionario. Ya desbocados los casos, sobrevino la cólera o ira «¿Cómo puede ocurrirnos esto?» De la calle al confinamiento en un pestañeo. Las reacciones irascibles se acrecentaban con el exceso de mortalidad. El poder debía reaccionar. Si aquel atisbo de ébola-2017 con sacrificio del perro Excalibur había motivado movilizaciones, ¿qué podría pasar con la Covid-19?

La urgencia por el relato se tradujo en proclamas huecas de Braveheart y trucos de tahúres, mientras nuestros sanitarios luchaban con muchos miedos y pocos medios. ¡Saldremos más fuertes! Aunque, por detrás, salían más muertes. Se detectaba al tonto útil porque se esforzaba en describirlo como normal en pandemia, aunque la hubiera negado semanas antes, y silbaba al viento ante los registros de fallecidos – retroceso económico que nos evidenciaba entre los peores gestores de la crisis. Unos corrían para salvar vidas; otros, el relato.  Todo se utilizó como escudo feente a la ira:  sanitarios, científicos, comités de expertos fantasma, el sursum corda, bailes de mascarillas e intereses. Los relatos anestésicos reorientaban la ira social contra quienes reclamaban coherencias. En los balcones, el “Resistiré” fue dejando paso a la iracunda inspección y control social sobre quien osara pisar la solitaria calle. Negociación. «Que podamos recuperar la normalidad» Necesitábamos creer que podíamos negociar para recuperar la normalidad a cambio de sacrificios. Una esperanza más carne de relato que de realidad. Se aplanaba la curva y nos aferramos a esa esperanza. Y el relato oficial la exprimió. “Hemos vencimos al virus. Ite, missa est.” desde el púlpito de Aló Presidente. En un mes estábamos surfeando otra ola y otra más. Y, entre restricciones y vacunas con defectos, efectos y desafectos, acabamos en fase depresiva «Nuestro mundo no volverá ¿para qué luchar?» Quebrada la voluntad por recuperar aquella normalidad, los relatos oficiales van mutando. En la fase de aceptación, nos resignamos y naturalizamos lo impensable e indeseable.

En lo internacional, también podemos apreciar estas fases en lo acontecido en Afganistán, pero con menos control del relato, por eso se ve más el ridículo de su inconsistencia. Ausentes de toda realidad geoestratégica, sorprende la llegada al poder de los talibanes con la retirada militar. ¿Cómo no va a funcionar la alianza de civilizaciones desde mi sofá y tuiteando sobre nuestro mundo de unicornios? Negación: “Los talibanes no tomarán el poder”. Ira: “Los culpables somos las culturas occidentales, las otras culturas son seres de luz”. Negociación naif: “A lo mejor aceptan ser tolerantes con las mujeres”. Depresión y aceptación están al caer. Prepárese a aceptar lo inevitable, con dinero y barbarie ¿quizá otra ola de terrorismo yihadista?

Nuestra región tampoco escapa. Puede usted mismo identificar las fases de negación e ira en relación con la muerte de nuestro Mar Menor, acompañadas de la lucha por el relato por cada bando.  En fase de negociación, se auguran naufragios en la realidad. Inquieta cómo serán las fases de depresión y aceptación y la gestión del relato de ambas.

Efectivamente la óptica de esas cinco fases resulta interesante, pero la propuesta de Žižek, como consecuencia de un inevitable nuevo orden mundial, descuida interesadamente la confusión entre relato y realidad. Como en la película “Silencio” de Scorsesse, a pesar de toda inquisición, represión y de todo relato siempre nos quedará la libertad humana ante la realidad desnuda.

Publicado en La Verdad de Murcia (24/09/2021)

César Nebot

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